Faena (2)

El disfraz más exquisito, el vestido más ornado.
Descubrí a tu cordero enseguida, desamparado llego a la reunión por culpa de una idea fija que lleva tu nombre. Iba buscando a su verdugo y me confió para su ayuda, dictó su sentencia sin reconocerme.
Sentí pena y hasta tomamos vino juntas.
Nunca había podido llegar hasta el final del juego.
Estaba empeñada, desangrándose sóla. Nos abrazamos y llore con ella a la distancia que nos imponían los roles, en silencio.