Ella es su nieta, nieta de otro que no soy yo. Llama abuelo a alguien quien yo podría haber sido.
Si fuese mi nieta no sería así, y yo, seguramente, la querría de otra manera. Simplemente de una manera distinta.
Cuando viene al quiosco siempre le regalo algo y la dejo elegir los caramelos que más le gustan. Rara vez elije otros que no sean los de durazno, en eso nada se parece a mi, y a Elsa tampoco.
Elsa cree que apelo a la amabilidad con su nieta para lograr una nueva forma de aproximación a nuestros ritos enroscados, se equivoca. Estoy viejo, ya estamos viejos, nuestro recuerdo es viejo, nuestras pieles gastadas.
Su nieta no es para mi su nieta, sino la pequeña Julia. Llamada así en honor a su otra abuela, ramificaciones bastante ajenas a mi historia, a mi microcosmos vivido con Elsa a escondidas más de nosotros mismo que de nuestras familias.
Julia no se parece en casi nada a su abuela. Sus ojos son grandes y redondos, de un color marrón bien oscuro; el pelo lacio se le escurre y cae hacia la altura de sus hombros. Nada que ver con el cabello ondulado y largo de mi antigua compañera. Es impaciente, aún mucho más que los otros niños de su edad.
Me trata con simpatía, más por respeto que por cariño. Hace caso omiso al trato preferencial que yo le doy. Acepta las golosinas con un gracias de niña con buenos modales, pero un pequeño gesto que le produce dos arrugas en su comisura derecha revela cierta condescendencia. En eso sí que se parece a Elsa. Ese gesto siempre me sacó de quicio, pero en ella me causa ternura, cierta añoranza, quizá un atisbo de lo que se llama nostalgia.
Para mi las cosas simplemente se suceden, y la verdad es que no cambian tanto.
Julia produce un pequeño eclipse en lo que es la consumación de mi cotidianeidad buscada. Un pequeño caos de ojos color café que me mira ajeno a mi historia.
Yo acompaño el movimiento de mi mano hacia la suya con ternura, viendo en ella lo que no es de Elsa, viendome en un espera calma. La espera de lo que acontece en ese mismo instante, su gesto de agrado al ver sus caramelos preferidos.