Canciones de argamasa suenan a lo lejos.
El desollamiento metrado
secó el monte y los maizales.
Mirás tu propia nuca, tu sombra, el pelo que todavía no alcanza a los hombros;
acá está la raíz, en las migas de pan que tiraste desde la ventanilla a mitad del viaje.
Esta es mi suerte, mi transporte al estero.