Yo canto.
/Ya no duerman seres ajenos.
Sobrepasen la capacidad del balcón,
ahogensé como otrora lo hiciéramos juntos.
Superen en número a las hormigas,
incinerenlas al sol,
recuerdenles su condición social
repitanle hasta el hartazgo nuestro abandono.
Seres mundanos
busquen atajos,
colapsen los poros,
ábranse paso por la enorme estepa
de mis decisiones muertas.
Abóguense con esmero a la guerra,
siembren terrenos infértiles.
Hachen los bosques malditos
y no retengan jamás al roble
ni a ningún arbusto por más insignificante que sea.
inconclusos, concluyan conmigo.
Sigan el mandato que no dicto.
Permitannos el descanso./
Sigan el mandato que no dicto.
Permitannos el descanso./