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Sólo quedamos mi cuerpo y las macetas
en un carnaval sin tiempo
Seguimos el compás del silencio y jamás molestamos a los vecinos porque no tenemos.
Nos despertamos con los ronquidos de un reloj destartalado y soñamos siempre a deshora.
No tenemos calles donde desfilar pero bailamos todas las mañanas.
Cada vez entendemos menos de modales, para nosotras sólo existen las mañanas que
son eternas y el resto del día es excusa.