Cuanto silencio circunda nuestras distancias.
Somos aquello que queda,
el resabio de la fiesta familiar.
Un recuento siempre a destiempo,
sin acento;
el tiempo fuerte de la nada,
la coartada perfecta.
Un sinnúmero de esperas nos convoca,
como si la grama y su espesura
reemplazaran el abrazo debido.