Creo que.

No sabemos cuanta vida anida en nuestro suburbio.
La humedad y ella se desnudan en tu cierto y desaparecen a medida que se va el invierno.
Mis cosas se suceden en otros climas más secos, no ajenos y añejos por eso.
Las anotaciones son como máquinas del tiempo
y la memoria es condición de exilio.
La tranquilidad que acompaña al viento más fuerte te trenza el pelo,
para que me sonrías con nuevos hábitos.
No hay esteros suficientes para contenernos.